El primer paso del cuidado facial: una limpieza correcta
Para una rutina efectiva, el paso de limpieza es primordial, ya que elimina las impurezas de la superficie de la piel. Al no dejar residuos, los ingredientes hidratantes de los siguientes pasos pueden absorberse profundamente en la piel.
La importancia de la doble limpieza
- Utiliza un limpiador a base de aceite para eliminar el maquillaje y el protector solar.
- Usa un limpiador en espuma para retirar suavemente las impurezas restantes.
- Finaliza la limpieza con agua tibia, manteniendo una temperatura similar a la de tu piel.
Precauciones al limpiar el rostro
Frotar la piel excesivamente durante la limpieza puede dañar la barrera cutánea. La clave es crear una espuma suave y masajear ligeramente todo el rostro. Es recomendable limpiar minuciosamente la zona T, donde la producción de sebo es mayor, y tocar suavemente la zona U, que suele ser más seca. Después de lavar, no frotes la cara con la toalla; presiona suavemente para retirar la humedad y minimizar la pérdida de hidratación.




