La importancia de la limpieza al iniciar tu rutina
El inicio de un cuidado de la piel correcto reside en la fase de limpieza para eliminar impurezas. Es fundamental retirar el polvo fino y el sebo acumulados en la superficie de la piel sin irritarla, para que los productos de los pasos siguientes se absorban con eficacia.
Hábitos de limpieza correctos
- Comienza a lavarte la cara con agua tibia para que la temperatura del agua sea similar a la de tu piel.
- Crea suficiente espuma con el limpiador en tus palmas antes de frotar suavemente sobre el rostro.
- Después de la limpieza, no frotes la cara con fuerza; seca el agua dando toques suaves con una toalla.
Precauciones al limpiar
La clave de la limpieza es no romper el equilibrio de hidratación y grasa de la piel. El uso diario de productos con un poder de limpieza demasiado fuerte puede dañar la barrera cutánea. Es recomendable identificar si tu piel es seca o grasa y elegir un limpiador de pH ligeramente ácido. Especialmente al limpiar por la noche, realiza una doble limpieza para eliminar los restos de maquillaje, mientras que por la mañana, utiliza solo agua o una espuma suave para minimizar la irritación. Aplicar los productos básicos dentro de los 3 minutos posteriores a la limpieza es la mejor manera de prevenir la sequedad.




