La limpieza adecuada como base del cuidado de la piel
El inicio del cuidado de la piel consiste en eliminar las impurezas acumuladas sin causar irritación. Para crear una base cutánea saludable, es más importante realizar una limpieza que proteja la barrera de la piel que una limpieza excesiva.
La necesidad de la doble limpieza
- Es recomendable disolver primero el maquillaje y el protector solar con un limpiador a base de aceite.
- Tras usar el limpiador en aceite, se recomienda una doble limpieza utilizando un limpiador en espuma para eliminar los residuos solubles en agua.
Precauciones durante la limpieza
- Es importante usar agua tibia para no alterar bruscamente la temperatura de la piel.
- Al secar el rostro con una toalla, evita frotar; da pequeños toques suaves para eliminar la humedad y minimizar la irritación.
- Elegir un limpiador de pH ligeramente ácido según tu tipo de piel ayuda a mantener el equilibrio del pH incluso después del lavado.
- Inmediatamente después de la limpieza, es esencial adquirir el hábito de aplicar el hidratante del siguiente paso antes de que la humedad se evapore.
- Una exfoliación demasiado frecuente puede dañar la capa protectora de la piel, por lo que se recomienda limitarla a 1 o 2 veces por semana.



