Hábitos de limpieza adecuados para pieles sensibles
El primer paso en el cuidado de la piel sensible es la 'limpieza'. Cuanto más sensible es la piel, más daño causa una limpieza excesiva, ya que destruye la barrera protectora. Lo más importante es utilizar un limpiador de pH ligeramente ácido. Estos productos respetan el equilibrio del pH, protegiendo la barrera cutánea mientras eliminan suavemente las impurezas. Al lavarte, usa agua tibia y evita frotar con fuerza. Crea suficiente espuma y masajea suavemente todo el rostro durante unos 30 segundos. Además, al secar con la toalla, da toques suaves en lugar de frotar para minimizar la irritación. Seguir el 'tiempo de oro de 3 minutos', aplicando crema hidratante dentro de los 3 minutos posteriores al lavado, ayuda significativamente a retener la humedad. La clave es elegir productos con fórmulas sencillas, evitando aquellos que contengan alcohol o fragancias fuertes.


