Cómo ha evolucionado la cultura del postre en Corea
En la sociedad coreana moderna, el postre se ha consolidado como un icono cultural más allá de ser un simple bocado tras la comida. Desde los dulces tradicionales que se disfrutaban en la corte real hasta los sofisticados menús de las cafeterías contemporáneas, el mercado de postres de Corea se caracteriza por ofrecer sabores únicos y un deleite visual al mismo tiempo. Especialmente en los últimos años, los menús que destacan por su estética han ganado gran popularidad a través de las redes sociales.
Reinterpretación moderna de los dulces tradicionales
El hangwa, el dulce tradicional coreano, está siendo revalorizado por las generaciones jóvenes bajo el nombre de 'K-dessert'. Elaborado principalmente con arroz, miel y frutos secos, el hangwa destaca por sus sabores naturales en lugar de un dulzor artificial.
- Yakgwa: Un dulce hecho de harina amasada con miel y aceite, frito posteriormente; recientemente ha ganado gran popularidad por su textura masticable.
- Tteok: Variedad de pasteles de arroz con rellenos de alubias rojas, soja o frutos secos, muy populares también como sustitutos de una comida ligera.
- Sikhye y Sujeonggwa: Bebidas tradicionales que, gracias a su sabor suave, combinan perfectamente con los dulces.
La expansión de la cultura de cafeterías y los postres
Corea es uno de los países con mayor densidad de cafeterías en el mundo. Estos espacios han evolucionado más allá de ser simples lugares para tomar café, convirtiéndose en espacios culturales donde experimentar postres únicos. Aquí, el estilo fusión, que combina la repostería occidental con ingredientes coreanos, es muy común. Por ejemplo, los pasteles y macarons elaborados con sésamo negro o injeolmi (polvo de soja tostada) son muy populares incluso entre los turistas extranjeros, convirtiéndose en un importante vehículo para transmitir los sabores únicos de Corea.



