El primer paso para reducir la irritación: La importancia de la limpieza con pH balanceado
El cuidado de la piel sensible comienza con la limpieza. En lugar de usar limpiadores alcalinos fuertes que alteran el pH natural de la piel, es fundamental elegir un limpiador de pH suave (ácido) que preserve la barrera protectora. En la tendencia de belleza coreana, se prefieren los geles o leches limpiadoras de textura suave sobre las espumas agresivas para evitar la pérdida de humedad. Al lavarse la cara, use agua tibia en lugar de caliente y, en lugar de frotar con las palmas, cree suficiente espuma y límpiela suavemente como si estuviera deslizando los dedos sobre la superficie de la piel. Después de la limpieza, no frote con la toalla; seque dando toques suaves para que la piel absorba la humedad. Estos pequeños hábitos fortalecen la resistencia de la piel frente a los estímulos externos. Especialmente en días con alta contaminación, se recomienda la doble limpieza, usando un agua micelar suave para limpiar áreas específicas.


